Proclama Mi Alma
LECTURAS DE HOY “Señor, consérvame en tu paz” (Salmo 130) Al leer las lecturas de hoy, pensé en lo fácil que pecar puede llegar a ser si no estamos atentas al Espíritu. Como cristianas, cuando pecamos, no creo que nuestra intención inicial sea hacer el mal. Sin embargo, hay hábitos que nos pueden llevar a pecar o por tomar parte en ellos, hace que sea más difícil ser sensible a la voz del Espíritu, que siempre nos inspira a lo santo y a lo bueno. Como los sacerdotes en el libro de Malaquías en el antiguo testamento, a veces nosotras nos apartamos del camino del Señor y hacemos que otros tropiecen. Como los fariseos y escribas que se sientan en la cátedra de Moisés en el nuevo testamento, a veces nosotras también nos ensalzamos. Esto quizás pueda suceder en un ministerio del que formamos parte, por ejemplo, querer tener la última palabra sin ser la persona encargada, o quizás nos ofendamos fácilmente con el comportamiento de otro y por orgullo, nos enojamos. Hay infinidades de cosas que nos pueden llevar hacia el pecado si no estamos atentas, hermana. El salmo nos muestra como se ve un alma en paz: sin ambición, sin soberbia, sin pretender grandes cosas que superan nuestros alcances, sino tranquila y en silencio como un niño recién nacido amamantado en los brazos maternos. La santidad puede parecer muy difícil de alcanzar, pero no seamos como los sacerdotes del antiguo testamento o los fariseos y escribas que no siguieron el camino del Señor. Seamos como una niña recién amamantada en los brazos maternos que se mantiene tranquila y en silencio por perseguir los caminos del Señor. // Dulce Aguirre creció como católica “por cultura” y se encontró, dulcemente, por primera vez cara a cara con el Señor durante un ensayo en el coro de su parroquia a la edad de 14 años. Ha sido la única católica practicante en su familia desde ese tiempo (hasta hace poco). Su modo de oración favorito es cantar y tocar la guitarra. Le encanta caminar en los parques y ver la belleza de la naturaleza, especialmente sentir el aire bajo la sombra de los árboles. Sus santos favoritos son Padre Pio, Santa Faustina, San Rafael Arcangel, Santa Hildegarda de Bingen y San Ignacio de Loyola.
LECTURAS DE HOY “Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11, 29). ¿Manso y humilde? El creador del universo, el Todopoderoso sin principio ni fin, el Rey de reyes, el León de Judea, ¿manso y humilde? O sea, no es posible presentar dos versiones de Dios tan contradictorias. ¿Era yo la única confundida con estas palabras? El misterio de la Persona de Cristo es algo que no dejaba de explotar mi mente, y cuando cerraba mis ojos e intentaba entrar en Su presencia para ser amada por Él, no encontraba la versión correcta de este Hombre Divino que me invitaba a una relación íntima con Él. Y en el vacío de mi oración me preguntaba, “¿Por qué es tan difícil conectarme con quien es Él? Entonces descubrí la devoción al sagrado corazón de Jesús, ese corazón manso y humilde que tanto amó al mundo, a mí y a ti personalmente. Ese Dios fuerte y todopoderoso, en lo más profundo de su ser, tenía un corazón tierno, suave y humilde que quería entregarme a mí. El Evangelio de hoy claramente responde a mi pregunta. Me cuesta tanto encontrar a Jesús porque soy muy similar a los fariseos en esta historia. Siempre me siento en el lugar principal y me engrandezco a mi misma. Mi orgullo y mi egoísmo caminan ante mi como un escudo hecho de espejos brillantes. Por eso, muchos años después, aún no conozco profundamente ese corazón tan hermoso del que he oído hablar. Ese corazón que con solo tocarlo cambiaría mi vida. Pero para encontrarlo, para que Él me pueda decir, “Amiga, acércate a la cabecera”, necesito despojarme de esta armadura de vanidad que no me deja acercarme. Hoy Jesús nos dice, “El que se humilla, será engrandecido”. Ese es su secreto para encontrar a ese hermoso corazón que nos transformará en las maravillosas y grandes mujeres que fuimos creadas para ser. Encontrarnos con ese corazón hará que le prendamos fuego al mundo y nos elevará a la versión más maravillosa de nosotras mismas, la hermosa persona que Él se imaginó al crearnos. La mujer única e irrepetible que Él puso en este mundo para transmitir Su amor. Espíritu Santo, estoy cansada de sentirme vacía mientras busco la felicidad tratando de ponerme en el primer lugar. Estoy tan sola bloqueando ese encuentro con el corazón tierno de Jesús. Por favor, construye en mí el don de la humildad, ese “puente de cristal que me llevará al cielo” (como decía la sierva de Dios Maria Esperanza Bianchini), al encuentro íntimo con ese corazón en fuego de amor por mí. // Natalia DuTeau fue una joven rebelde a quien Jesús conquistó y le cambió la vida. Ahora es una maestra licenciada convertida en mamá “homeschooler” (escuela en casa). Junto a su esposo Americano, intentan criar a sus 4 hijos bilingües y biculturales transmitiendoles la cultura latina viviendo en el norte de GA. Puedes encontrarla hablando en español mientras hace caminatas por el bosque con sus niños, tomando café (después de todo es colombiana), leyéndole a sus pequeños, bailando, o cantando y tocando guitarra.
LECTURAS DE HOY Él es la resurrección y la vida. (Juan 11, 25) Si ayer celebramos a Todos los Santos, hoy conmemoramos el Día de los Fieles Difuntos. Hoy es un día para honrar a todos nuestros familiares y amigos que ya han fallecido. Suele ser un día en el que se les visita en el cementerio. Se les lleva flores, se reza por ellos, y se les extraña con la misma intensidad con la que se les quiere. A Jesús le encantan los términos que parecen contradictorios, pero realmente no lo son: “El primero será el último, dad y recibiréis, quién quiera ser grande que se haga pequeño…” Hoy nos dice que con la muerte se nos dará vida. Él es la resurrección y la vida (Juan 11, 25). Como cristianas, tenemos que ser conscientes de que vivimos en la tierra, pero nuestra ciudadanía está en el cielo. Somos viajeras, estamos de paso; aunque eso no significa que no tengamos que vivir la realidad. Todo lo contrario, cualquier momento y lugar es una oportunidad para mirarla con los ojos de la trascendencia que eso conlleva. Sabemos que el cielo puede empezar aquí en la tierra. Benedicto XVI lo decía: "La tierra llega a ser cielo si en ella se realiza la voluntad de Dios." Nuestros difuntos ya están en casa con el Padre. Desde el cielo nos cuidan y están pendientes de nuestra felicidad. Es un buen momento para mirar el legado que han dejado, añorar todos esos recuerdos que hacen que los tengamos presentes… porque el tiempo pasa, pero ellos permanecen. Es un día muy especial para rezar por ellos porque no sabemos si necesitan nuestras oraciones. También les podemos pedir pequeños favores porque en el cielo tenemos gente que nos quiere y nos cuida. // Elisa Gómez es una joven española que ha sido transformada por el amor. Es la mayor de 5 hermanos y está estudiando Derecho y Relaciones Internacionales. Tiene una gran pasión de ayudar a los demás y dedica gran parte de su tiempo al voluntariado. Le fascina la belleza cada atardecer y la música. Al igual que “el amor le explicó todo”, quiere llevar ese amor a todos los que la rodean.
LECTURAS DE HOY “Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré, dice el Señor.” (Mateo 11, 28) Una, santa, católica, y apostólica. Así es la Iglesia, hermana. Y hoy celebramos en especial la vocación de la Iglesia a ser una: una comunión de santos. Las palabras de Jesús en el Evangelio de hoy (las bienaventuranzas) recogen las vidas de todos los santos quienes celebramos hoy: en algún momento u otro lloraron, sufrieron, pasaron hambre y sed, o fueron perseguidos por causa de la justicia, muchos hasta entregando su propia vida por amor a Jesús. ¡Así que hoy es motivo de mucha alegría! Jesús ha vencido la muerte y nada nos puede separar de Él. En las vidas de los santos vemos esta realidad de nuestra fe: ahora ellos son dichosos por sus sufrimientos, su pobreza de espíritu, y lo más importante de todo, por su gran amor; ahora de ellos es el Reino de los cielos. Ellos son, como describe San Juan en la primera lectura del Apocalipsis, esa gran muchedumbre de hombres y mujeres de todas naciones, razas, lenguas, y pueblos quienes han pasado por la gran tribulación y quienes han blanqueado su túnica con la sangre del Cordero. La intercesión de los santos es algo muy poderoso. En momentos muy concretos en mi vida en los que Dios ha derramado Sus gracias de manera sobreabundante confío plenamente que ha sido la Iglesia, en particular mis santos patrones, intercediendo por mí, especialmente cuando no tenía fuerzas. No estás sola, hermana. Tienes en el cielo a toda una comunión de santas y santos intercediendo por ti. No hay nada que temer, ¡mucho ánimo! Hoy en esta solemnidad de Todos los Santos te invito a pedir la intercesión de los santos y santas de Dios en todas las áreas de tu vida en las que necesites su cuidado y oración rezando una letanía de los santos que puedes encontrar aquí, añadiendo tus santas y santos patrones. // Ashleigh Ladner es hermana, amiga, madrina, tía, y profesora de secundaria, y sobre todo, hija amada de Dios. Después de unos años viviendo en España, ha vuelto a sus raíces en New Orleans, Louisiana. Le encanta viajar y conocer lugares nuevos, leer, un buen expreso, y los girasoles, y sus modelos a seguir en la vida incluyen santa María Magdalena, san Ignacio de Loyola, san Juan Evangelista, y santa Teresa de Jesús.
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LECTURAS DE HOY Como mamá puedo identificarme con la imagen del parto que ofrece San Pablo en la lectura de hoy. El sufrimiento del embarazo y el parto no era nada comparado con la alegría de traer nueva vida al mundo. Nuestra hija mayor y adoptiva a veces dice que nació para hacer el luto. Cuando era niña, su mamá biológica murió, la llevaron a un centro de desnutrición desde donde la llevamos a vivir con nosotros. Aunque todavía vivíamos en Guatemala, ella ya no estaba rodeada de su gente, su idioma o su cultura. Cuando tenía casi cinco años abandonamos su tierra natal. Un año después su hermana de 18 años, a quien estaba muy apegada, se fue a la universidad, hecho que desencadenó su herida primaria de abandono. Y durante los últimos meses nuestra familia ha lamentado la muerte de su hermano. No es de extrañar que nuestra hija sienta que su copa de sufrimiento está llena. Hermanas, como dice Jesús en Juan 16,33, en este mundo siempre habrá sufrimiento. Pero las lecturas de hoy prometen que nuestros sufrimientos aquí no pueden compararse con la gloria que será revelada. ¿Y dónde estará la gloria? ¡En nosotras! ¡Imagínate! ¡Toda la creación espera con una esperanza segura la gloria de Dios que brillará en nosotras! El sufrimiento en este mundo es inevitable, pero no fuimos creadas para hacer el luto. ¡Fuimos creadas para brillar con la gloria de las hijas de Dios y convertirnos en causa de regocijo para toda la creación! Hermana, te invito ahorita a ofrecer esta oración a Dios: Oh Señor Dios, pongo toda mi esperanza en Ti. Espero por Tu gracia el perdón de todos mis pecados y después de la vida aquí para obtener la felicidad eterna, porque has prometido que eres infinitamente poderoso, fiel, amable, y misericordioso. Con esta esperanza pretendo vivir y morir. Amén. // Lani Bogart escribe desde Houston, TX, donde su esposo, sus cuatro hijos e hijas mayores y sus nueve nietos la aman tiernamente. Le encanta preparar buena comida, tocar las cuerdas del arpa.Ella prefiere sus flores frescas y sus velas con llamas vivas.
LECTURAS DE HOY “Son conciudadanos de los santos y pertenecen a la familia de Dios, porque han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles y de los profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular.” (Efesios 2,19) Hoy celebramos la fiesta de los santos Simón y Judas, apóstoles. Estos dos hombres caminaron con Jesús durante los tres años de su apostolado, ayudándolo y compartiendo con Él en cada momento. Sin embargo, San Judas se conoce como el santo de quien todo el mundo se olvida porque comparte nombre con Judas el traidor. Simón se conoce como el Zelote; era parte de un movimiento político en el judaísmo que buscaba incitar al pueblo a rebelarse contra los romanos. Es decir, a los ojos del mundo se pueden ver como apóstoles que no hicieron suficiente y a la vez hicieron demasiado. Pero cuando leemos el Evangelio de hoy, vemos que Jesús llamó a sus discípulos, eligiéndolos individualmente después de pasar toda la noche en oración (Lucas 6, 12). Cada discípulo de Jesús, incluyéndonos a nosotras también, fue elegido con la misma intencionalidad. Todos enseñamos un ángulo diferente del rostro del Señor. En la primera lectura de hoy San Pablo nos dice, “Son conciudadanos de los santos y pertenecen a la familia de Dios, porque han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles y de los profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular.” (Efesios 2,19) Es decir, todos somos elegidos y necesarios. Jesús no llama a los que están preparados y tienen todos los atributos necesarios, sino les prepara y les da lo necesario a los que ha llamado. Cuando le decimos sí a Dios y respondemos a este llamado, nos convertimos en otro ladrillo en el cimiento que forma parte de la Iglesia. No importa si no tenemos mucho reconocimiento como San Judas o si tenemos un pasado cuestionable como San Simón. Hermana, hoy te invito a que tomes unos minutos en oración meditando el gran regalo que eres para Papá Dios y para todos los que son edificados por ti. Démosle gracias también por todas las otras personas en nuestras comunidades que también forman parte de Su Santa Iglesia y nos edifican a nosotras. Así, juntas como Simón y Judas, podremos darle toda la gloria a Dios. San Simón y San Judas, oren por nosotras. // Joanna nació en Venezuela y se crió en Miami donde aprendió a hablar “fluent Spanglish”. Conoció a sus dos mejores amigas, Santa Teresita de Jesús y Santa Faustina, durante una misión en Haití y desde ese entonces su vida cambió. Próximamente, va a servir como misionera con NET Ireland. Para apoyarla en la misión haz click aquí (https://www.netministries.ie/missionaries/joanna-valencia).
LECTURAS DE HOY "Cuando ves que una nube se levanta por el oeste dices inmediatamente que va a llover, y así sucede; y cuando notas que sopla viento del sur, dices que va a hacer calor, y así sucede." (Lucas 12, 54-55) En el Evangelio de hoy, Jesús nos pregunta sobre el tiempo presente. Hermana, ¿dónde te encuentras en tu vida en este momento, en este tiempo presente? Jesús da hoy un ejemplo claro sobre nuestra naturaleza humana. "Cuando ves que una nube se levanta por el oeste dices inmediatamente que va a llover, y así sucede; y cuando notas que sopla viento del sur, dices que va a hacer calor, y así sucede." (Lucas 12, 54-55) Cuando va a llover, nos preparamos para ello, y cuando va a hacer calor, reaccionamos y nos preparamos para ello también. Por muy clara y obvia que sea esta señal, nos pide que pensemos más profundamente, que miremos nuestro propio comportamiento y rutinas… tan claro como la “nube que se eleva en el oeste”. Jesús nos invita a buscar los signos claros de nuestros tiempos, y de tu vida, hermana. Los signos de que Él anhela tener una relación contigo y se preocupa de la salvación de tu alma. Y aún sabiendo de la inmensa bondad de Dios, ¿por qué elegimos seguir ignorando nuestra vida espiritual o no asistir a misa, o no tomar tiempo para la oración o las Escrituras? Todo en tu vida es cumplido por Dios. Él es la respuesta. Y al tener una relación con Él viene la paz... así que arréglalo con Dios, hermana. ¿Y por qué tanta urgencia? Él quiere que en el día del juicio no permitamos que nada nos encadene en este mundo: ni el pecado, ni el resentimiento, ni el miedo, ni la culpa. Hoy hermana, te invito a que tomes el tiempo para restaurar o comenzar tu relación con Dios. Puedes empezar de nuevo hoy. Ahora mismo. Ningún pecado, ninguna persona, ningún objeto, ninguna circunstancia vale la pena para no entrar por las puertas del cielo y perder el alma. Ve almacenando las riquezas en el cielo, no en este mundo y sé el espejo que refleje el amor de Dios en el mundo. Hermana, no pierdas la oportunidad. Jesús, ayúdame a ser más como Tú. Amén. // Paulina Cambron es católica de nacimiento, hija, hermana, madrina, consejera universitaria, recién casada, pero su título favorito es la hija amada de Cristo. Nacida y criada en el área de Greater Palm Springs, realmente atrajo su propia relación con Dios cuando tenía 18 años en su primer retiro para jóvenes. Desde entonces, ha servido en diferentes ministerios en su parroquia, pero su favorito es trabajar con la juventud. Hoy, dirige una comunidad de fe de mujeres llamada Devoted to Proverbs 31, y continúa sirviendo al Señor en retiros como misionera en el Programa Misionero del Valle en Coachella CA, donde hombres y mujeres se encuentran con Dios. La pasión de Paulina en el fondo radica en ayudar a los demás y compartir sobre la belleza de su fe católica y lo que Dios ha cumplido en su propia vida…. mientras disfruta de una taza de té
LECTURAS DE HOY “Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y vivir unido a él” (Filipenses 3, 8-9) Recuerdo claramente leyendo el Evangelio de hoy y pensando que seguramente Jesús no dijo, “"He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega! ¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división” (Lucas 12, 49-51). Para mí, Jesús no iba a traer discordia o división. Siempre había escuchado que el enemigo era quien traía esas cosas; en cambio, Papá Dios era amor. Eventualmente, tuve que llegar a la conclusión que yo era la que no estaba entendiendo bien las cosas. Después de un tiempo de oración, sentía que el Señor me recordaba una vez más que le estaba poniendo en una caja. Yo no sólo le estaba diciendo qué podía o no podía amar sino también cómo tenía que amar. Después, Él me recordó de una línea de C.S. Lewis en El león, la bruja y el ropero. Cuando hablaban sobre el personaje del león Aslan, que está basado en Jesucristo, decían, “¡Por supuesto que es peligroso! Pero es bueno. Es el rey, les aseguro”. La idea de traer división y no tener paz me aterraba pero el Rey Jesús es quien dice que es: amor. El amor hecho encarnado que es tan bueno como celoso. Él nos ama tanto que no nos dejará con corazones divididos. La aclamación antes del Evangelio pone las palabras de Jesús en perspectiva: “Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y vivir unido a él” (Filipenses 3, 8-9). No es que Jesús venga a traer discordia por gusto, sino que Él viene a ganarse nuestros corazones y no le importa el costo. Tú, hermana, no tienes costo en sus ojos. Jesús no se quedará callado para que nadie se ofenda ni dejará que las olas de la vida te saboteen. Él viene a pelear con un amor feroz por cada una de nosotras, pase lo que pase, incluso división. Él desea que el mundo arda con esa llama de amor. Ahora, cuando leo este Evangelio no me siento como si el Señor estuviera hablando fuera de carácter. Sé que Jesús mismo, el Hombre que amo más que cualquier otra persona en el mundo, está prometiendo que peleará por mi corazón sin importar el costo y me llama a hacer lo mismo. Su amor es como una llama de fuego, no la podemos contener. Santa Juana de Arco, ora por nosotras. // Joanna nació en Venezuela y se crió en Miami donde aprendió a hablar “fluent Spanglish”. Conoció a sus dos mejores amigas, Santa Teresita de Jesús y Santa Faustina, durante una misión en Haití y desde ese entonces su vida cambió. Próximamente, va a servir como misionera con NET Ireland. Para apoyarla en la misión haz click aquí (https://www.netministries.ie/missionaries/joanna-valencia).
LECTURAS DE HOY Originalmente soy de Phoenix, Arizona y en junio del 2023 termine un programa voluntario en Chicago. Iba a empezar mi maestría en septiembre de 2023. Mi beca para la maestría incluía hospedaje pero esto no empezaba hasta el comienzo de clases. Por unos meses me iba a quedar sin un hogar en Chicago. Sin embargo, Dios proveyó. En mi época de ser voluntaria de tiempo completo trabajé con muchas personas amables. Una de mis compañeras de trabajo, Isabel, se convirtió en una de mis mejores amigas. Muy temprano en nuestra amistad me dejó saber si en algún momento yo necesitaba hospedaje que ella ofrecía su hogar para mí. Cuando estaba entre ocupaciones, me encontré en un momento en donde no sabía en donde iba vivir por el momento. Sin embargo, mi amiga ofreció su hogar otra vez. Acepté su generosa oferta y me mudé con ella por unos meses mientras empezaba las clases de mi maestria. En la primera lectura del día, Abraham demuestra su gran fe en Dios. Dios provee en la vida de Abraham. A pesar de su gran edad, Abraham no desconfió de Dios. Él siguió los pasos que Dios le indicaba. Como está escrito en Rom 4, 19-25, no sólo a Abraham se le acredita su noble fe, sino a nosotras también. Cuando era mas joven me estresaba por no saber los siguientes pasos en mi vida. Sin embargo, en los últimos años, he aprendido a ser más flexible. He dejado más espacio para que Dios revele lo que quiere de mí y lo que Él me puede ofrecer. Cuando me estreso, me recuerdo en todos los momentos en cual Él ha provisto. Dios me ha brindado un hogar, un trabajo, becas, oportunidades de carreras, y una abundancia de amor de parte de mis amigos. Siempre pone las personas correctas en mi camino. Hermanas, en momentos de angustias o de duda, recuerda que Dios ya ha hecho la promesa de acompañaros y proveer. Nosotras somos las que tenemos que tener fe en Él igual como Abraham tuvo con Dios. // Fernanda Balderrama nació en Phoenix, Arizona. Ahora está empezando su maestría en teología en Chicago, Illinois donde es coordinadora de una comunidad de jóvenes hispanos conocida como Iskali. A Fer le gusta pasar su tiempo en adoración eucarística, conociendo nuevos lugares con sus amigos, y jugando con sus sobrinos.
LECTURAS DE HOY Y Jesús concluyó: "Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". (Mateo 22, 21) Muchas veces he escuchado esa frase en diferentes contextos, pero creo que hasta el día de hoy no había profundizado en su significado. Hace un par de semanas, conversando en una reunión, alguien me dijo que la política y la religión no deberían ir de la mano y que no le gustaba lo que muchos católicos o personas de fe hacían al tratar de involucrarlas. Si seguimos en esa línea de pensamiento, este versículo del Evangelio sería muy adecuado. Recuerdo haberle contestado que cada persona actúa en su vida de acuerdo con sus creencias. Si yo creo en Dios, tomaré decisiones en la vida basadas en el discernimiento obtenido por mi fe en Jesucristo. Reflejando esto en el Evangelio del día de hoy, comprendo lo que el Señor nos dice. Nosotras, desde que somos bautizadas, pasamos a formar parte del cuerpo de Jesucristo. Hemos sido hechas a Su imagen y semejanza; y en consecuencia, nuestra vida tiene que estar orientada hacia Dios. San Juan Pablo II en una de sus homilías nos dijo: “Quien ponga a Dios resueltamente en el centro de su vida tiene que pensar que, al mismo tiempo, debe estar en consonancia con la creación de Dios y con las exigencias que surgen de vivir con los demás hombres.” Hermanas, que este domingo nuestro Señor derrame Su Espíritu Santo sobre nosotras y nos permita tener la fortaleza de actuar en cada aspecto de nuestras vidas (familiar, laboral y político) en consonancia con Él. // Clara Holeyfield nació y vivió hasta los 28 años en su amado Perú, donde su familia y educación le enseñaron a amar a nuestro Señor y a la virgen María, a quien ella llama "Mamita". Clara es traductora y docente de inglés como segunda lengua. Actualmente, ella reside en Arizona, Estados Unidos con su esposo Samuel, con quien cada día anhelan y se esfuerzan por poner siempre primero a Jesucristo en su día a día. El rosario los ha acompañado desde el inicio de su relación y la consagración a María ha sido una de las mejores decisiones que ambos hayan tomado.
LECTURAS DE HOY “No se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir” (Lucas 12, 11-12) “Saldremos los viernes con la cruz de la Jornada Mundial de Jóvenes a las calles de Roma, y haremos evangelización en las calles”, dijo el líder de la comunidad que nos explicaba el horario para ese año. Yo había decidido tomar ese año de receso en una comunidad en Roma para tener tiempo de rezar y aprender sobre mi fe, pero evangelizar, eso era cosa de fanáticos. Yo todavía no me sentía segura en mi fe, y hablarle a otros sobre ella me parecía ridículo. Yo era muy abierta, y quería respetar el punto de vista de todos, mi verdad no tenía que ser la verdad para todos. ¿Ir a las calles con una cruz gigante a proclamar mi fe? No, gracias. El viernes llegó, y me agaché para alzar la enorme cruz de madera junto a otros jóvenes para cargarla hacia la plaza de San Pedro. Al bajar del monte, veía como muchos paraban a mirarnos. Entonces, alzamos la cruz en la plaza, y junto con mi compañero fuimos a hablarle a la primera persona que vimos. Un miedo y una vergüenza horribles me llenaban por dentro, pero hicimos una oración al Espíritu Santo y saludamos a la señora. Entonces comenzamos a hablar sobre por qué estábamos ahí, y pronto, la señora estaba llorando y quería que rezáramos con ella. El sagrado corazón de Jesús desea que todos recibamos Su amor, y nos pide que llevemos ese mensaje de amor al mundo entero. A veces da muchísimo miedo faltarle al respeto a las creencias de otros, pero cuando le pedimos al Espíritu Santo que use nuestros labios para amar a los otros, Él puede hacerlo. Señor, hoy te pido que nos llenes de esa valentía para ser soldadas para Ti y llevar Tu amor a todos los corazones del mundo, especialmente cuando sentimos que no podemos hacerlo. // Natalia DuTeau fue una joven rebelde a quien Jesús conquistó y le cambió la vida. Ahora es una maestra licenciada convertida en mamá “homeschooler” (escuela en casa). Junto a su esposo Americano, intentan criar a sus 4 hijos bilingües y biculturales transmitiendoles la cultura latina viviendo en el norte de GA. Puedes encontrarla hablando en español mientras hace caminatas por el bosque con sus niños, tomando café (después de todo es colombiana), leyéndole a sus pequeños, bailando, o cantando y tocando guitarra.
LECTURAS DE HOY “Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor, puesto que en ti hemos confiado.” (Salmo 32, 22) “Eres una mujer libre, ¡vete en paz!”, me dijo con alegría y cariño el sacerdote después de mi confesión. Me había puesto tan nerviosa antes, y tuve que juntar el coraje para entrar al confesional y abrir mi corazón con todos mis pecados y debilidades. Pero al salir, sentí como nueva, y llena de una paz que nada en el mundo me podía quitar. “Ante el Señor reconocí mi culpa, no oculté mi pecado. Te confesé, Señor, mi gran delito y tú me has perdonado,” rezamos en el salmo de hoy. Es verdad que ir delante del Señor — a través del sacerdote — y reconocer abiertamente nuestros pecados requiere la gracia del Espíritu Santo y mucha humildad. Podemos sentir la tentación de nuestros padres Adán y Eva de escondernos del Señor después de haber pecado. Pero Dios nos conoce a fondo, hasta lo más íntimo de nuestro ser; ya sabe nuestras debilidades y pecados. Nos ve en medio de nuestro sufrimiento y dificultades, y justo allí nos ama más de lo que podríamos imaginar, o merecer. Por eso no nos debería asustar las palabras de Jesús en el Evangelio de hoy. Es más, si caminamos en la luz, no hay que ocultar nada. Y cuando nos tropezamos y caemos, que el Señor ya cuenta con ello porque somos débiles, que vayamos corriendo a nuestro Padre en el cielo que solo tiene entrañas de misericordia para nosotras. Hermana, te invito hoy a acudir al gran regalo que es el sacramento de la reconciliación. Especialmente si hace mucho tiempo que vas. Jesús ya te está esperando con los brazos abiertos para quererte, sanarte, y hacerte nueva. // Ashleigh Ladner es hermana, amiga, madrina, tía, y profesora de secundaria, y sobre todo, hija amada de Dios. Después de unos años viviendo en España, ha vuelto a sus raíces en New Orleans, Louisiana. Le encanta viajar y conocer lugares nuevos, leer, un buen expreso, y los girasoles, y sus modelos a seguir en la vida incluyen santa María Magdalena, san Ignacio de Loyola, san Juan Evangelista, y santa Teresa de Jesús.
LECTURAS DE HOY “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de las mies que envíe trabajadores a sus campos.’ (Lucas 10, 2) ¡Feliz día de San Lucas! San Lucas es conocido por haber escrito uno de los Evangelios. Él era griego y gentil, entonces en su Evangelio encontramos un enfoque en la evangelización de los gentiles: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de las mies que envíe trabajadores a sus campos” (Lc 10, 2). Hace hincapié en la misión de los setenta y dos discípulos: Jesús los llamó a que fueran delante de Él, evangelizando y preparando Su camino, llevando nada con ellos. San Lucas nos recuerda que tenemos que ser evangelizadoras y trabajadoras en los campos de Dios. Si Jesús te llamara a dejar todo: tu casa, tu ropa, tu familia, tus amigos, tu trabajo, tu comodidad, ¿lo harías? ¿A qué aferrarías? ¿Qué quisieras llevar contigo? Parece ilógico, pero cuando nos rendimos a Jesús y confiamos todos nuestros deseos, preocupaciones y posesiones, aunque nos vaciamos y nos abandonamos a Él, no nos quedamos tristes o vacías. A lo contrario, Él nos llenará con Su paz para hacer Su voluntad, aquella paz que nadie nos puede quitar: “Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes cumplirá; si no, no se cumplirá” (Lc 10, 6). Abandonarte a Jesús no significa renunciar, sino que le das a Él todo lo que tienes, todo lo que eres y todo lo que harás para Él, con Él y en Él. Mi amigo me recomendó que hiciera la Novena del Abandono unas semanas atrás, y he sentido mucha paz después de mucho tiempo de estar ansiosa por querer controlar todo y aferrarme a aquello que no es Dios. Cada día repitiendo la frase: “¡Oh Jesús, me abandono a Ti, ocúpate Tú de todo!” diez veces ha sido transformativo, cada vez diciendo la frase y teniendo más fe (“Cómo rezar la Novena del Abandono”). Primero necesitamos una relación con Jesús, luego un abandono que trae paz y después ir en misión, en ese orden. Hermana, empieza a rezar esta novena hoy y verás los frutos que Él producirá en Sus campos. San Lucas, ¡ruega por nosotras! // Alexandra Geigel vive en Centreville, Virginia y tiene padres de Guatemala y Puerto Rico. Estudia español en la universidad y es líder de un grupo de estudio bíblico para mujeres universitarias. Le encanta leer la biblia, escribir historias y tocar su ukelele. Lo más importante para ella es su fe católica y quiere que todas las personas conozcan el Corazón de Jesús a través de una relación personal con Él y devoción a la Eucaristía.
LECTURAS DE HOY “Cantemos al Señor un canto nuevo.” - Psalm 96, 1 Jesús, el Hijo de Dios, me das alegria, me das paz, me das amor, me das todo lo que mi corazón desea. Te amo, Te alabo, Te doy mi vida. Recientemente encontré la letra de arriba, la primera canción que compuse y se la canté a Jesús. Aunque han pasado más de cincuenta años, todavía recuerdo la sencilla melodía. A los catorce años era mi "nueva canción". Y debido a que fue escrita con todo el amor de mi corazón, no ha perdido su potencia de suscitar en mí corazón un "nuevo" amor por mi Señor. Hermana, cuando el canto de nuestro corazón brota del amor, siempre es un canto nuevo. Cuando el salmista nos invita a cantar un cántico nuevo al Señor, nos está animando a mantener encendido el fuego del amor en nuestros corazones. El fuego del amor de Dios se enciende de nuevo cuando leemos Su palabra, la recibimos y cuando la ponemos en práctica. El fuego se enciende cada vez que recibimos a Jesús en la Sagrada Eucaristía. También se enciende de nuevo cada vez que nos arrepentimos de nuestros pecados en el sacramento de la reconciliación. Te animo a que hagas una pausa, reflexiones y mires dentro de tu corazón. ¿Estás ardiendo de amor por el Señor? Seas cantante o no, ¿qué nuevo cántico de alabanza puedes ofrecer hoy a Dios desde tu corazón? // Lani Bogart escribe desde Houston, TX, donde su esposo, sus cuatro hijos e hijas mayores y sus nueve nietos la aman tiernamente. Le encanta preparar buena comida, tocar las cuerdas del arpa.Ella prefiere sus flores frescas y sus velas con llamas vivas.
LECTURAS DE HOY Si tienes el honor de ser madre y has experimentado la lactancia de tu hijo, sabes la hermosa conexión que surge de ello. Ahora sé que hay madres que han deseado amamantar a su hijo pero no es parte de su experiencia. También conozco esposas que anhelan y desean de todo corazón ser madres. Te veo, rezo por ti, y espero que aceptes tus deseos como buenos. Cuando salí embarazada por primera vez, estaba emocionada pero ¡no podía imaginar lo que vendría con la maternidad! Fui un recipiente que trajo a mis cuatro hijos a este mundo en un período de seis años: muy cansada, llena de amor por parte de ellos y asombrada de ver a mi esposo como padre. En el Evangelio de hoy, la mujer que se acercó al Señor quiso honrar a María, quien se entregó como Su mamá. Miro mi propia relación con mis hijos. El Señor me bendijo con el don de amamantar a mis cuatro hijos. Sin embargo, seré honesta: me he quejado de los desafíos que conlleva la lactancia materna. Además de ser madre trabajadora, extraer leche se convirtió en una cruz para mí mientras estaba lejos de mis hijos. Me he quejado cuando debería estar agradecida por lo que Dios me ha dado. Jesús redirige mi atención. Amamantar a mis hijos los nutrirá físicamente y eso terminará en algún momento. Leer la Palabra, escuchar Su voz, vivir una vida de fe y transmitir todo eso a mis hijos será de importancia aún mayor. Enseñarles sobre la belleza de nuestra fe católica y presentarles la persona de Cristo es un regalo que nunca expirará. // Stephanie Salinas es una esposa y madre que vive en el Valle Oeste de Arizona. Originalmente de California, disfruta del tiempo con su familia apoyando a los equipos deportivos de Los Ángeles. Tiene una licenciatura en Comunicaciones y su experiencia es en el ministerio parroquial y diocesano. Su corazón está en la planificación de oportunidades de encuentro con Cristo a través de eventos Blessed is She, al mismo tiempo facilitando recursos para la comunidad hispana.
LECTURAS DE HOY “El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.” (Lucas 11, 23) Hola, hermana… ¿Cómo estás? ¿Ya tomaste agua? ¿Ya comiste algo? ¿Ya te tocó el aire fresco hoy? Hoy estoy orando por ti, que a la mejor toma todo el tiempo del mundo para asegurarse de que todo y todos en casa estén bien, y ella misma está en la última parte de la lista de cuidados. En una conversación que tuve con una amiga cercana, ella y yo llegamos a la conclusión de que hay que tomar prioridad en las cosas que realmente deben de tener prioridad. No quiero decir que tener organizado el tema del hogar no tenga importancia, pero tener un tiempo de oración y relación intencional con Jesús es más importante que si hoy hay platos sucios en el lavabo, por ejemplo. El Evangelio de hoy, tomado de Lucas, habla de estar cerca de Dios: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.” Yo suelo creer que nosotras queremos estar cerca de Él. Queremos crecer en nuestra relación con nuestro Padre. Él tiene un amor tan lleno y profundo por cada una de nosotras, y quiere que conozcamos ese amor. Hoy, tomemos el tiempo de sentarnos en esta promesa, que podemos tomar tiempo para nosotras mismas, para orar, ir a tomar un café y escribir o leer, compartir con una amiga o cualquier otro pasatiempo que te deje sentir con la seguridad de tomar prioridades en tu vida. Estar cerca de Él, cuidar de tu alma y corazón, y después lo que segui. Todo se arreglará si tú y yo estamos con Él. ¡Te mando un abrazo! // Jocelyn Tejeda ama el Sagrado Corazón de Jesús y a Nuestra Señora de Guadalupe. Jocelyn es nativa de San Diego, con raíces familiares en Oaxaca, México. Estudió Ciencia Política y Sociología en la Universidad de California, Irvine. Ella tiene el privilegio de trabajar en el Ministerio Juvenil en su parroquia natal, respaldada por sacerdotes Eudistas - de la Congregación de Jesús y María. Le encanta ser hija, hermana, madrina y tía. Su pasatiempo favorito es viajar, ya sea por aventuras, misión o especialmente para los eventos de lucha libre, WWE.
LECTURAS DE HOY “Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?'' (Lucas 11, 13) Escuché una vez en un retiro un tema que me conmovió mucho sobre la oración. Nos contó el predicador de su vida de oración – de su relación con Dios – y dijo que hay que reconocer a Dios como Padre, Hijo, y Espíritu Santo por medio de nuestras oraciones. O sea, que por medio de la oración debemos llegar a tener una relación íntima con cada persona de la Trinidad. Pero nos dijo también que por mucho tiempo había luchado con su relación con Dios Padre. No quería hablar con Dios como padre. Y un día, llegó a entender que no confiaba en Dios como padre por los problemas que él tenía con su propio padre. Esto me tocó mucho. En ese tiempo yo tampoco tenía una relación con Dios Padre. Bueno, no una relación profunda. No era una relación basada en la fe y confianza – porque yo también tenía poca confianza con mi papá. Cuando era pequeña, mi papá salía mucho por su trabajo. Trató de estar lo más que podía, pero no siempre podía. Mi papá es muy buena persona, pero en algunos momentos, cuando más lo necesitaba, me había fallado. Pero al escuchar este tema, me entró una esperanza y una paz. Una esperanza de que la relación con mi papá terrenal podría ser, e iba a ser, sanada. Y con la paz de ese momento, empecé a ver a Dios como mi Padre celestial a un nivel personal. Estas dos relaciones, como todas, siempre están cambiando y necesitan trabajo constante. Pero ahora veo que en todos los momentos que necesitaba de mi papá, ahí estaba Dios para darme un abrazo. Y mi relación con Dios Padre, que quiere darme lo mejor, sigue profundizando. Toma unos minutos hoy para hablar con tu Padre celestial. Cuéntale de todo, lo bueno y lo malo. Y déjate abrazar por Él, déjate amar por Él, quien es un buen Padre, que te ama. // Jacqueline Sevier es de Tyrone, GA. Es esposa e hija amada de Dios. Aunque creció en escuelas católicas, no fue hasta finales de su tiempo en universidad que tuvo una conversión de corazón, y empezó a redirigir su vida hacia Dios. Es cantante y canta en el coro de su parroquia, donde conoció a su esposo. Ha aprendido mucho de la comunidad hispana de su parroquia, que apenas empezó a conocer cuando conoció a su esposo. En su tiempo libre, le gusta sentarse en un café tomándose un cafecito, cocinar con su esposo, comer tacos, y cantar (siempre).
