Proclama Mi Alma
LECTURAS DE HOY La vida es una jornada al cielo. Todos los días, tenemos que actuar en una manera que nos acerca aún más a nuestro destino. Como dice en el Catecismo de la Iglesia Católica, “ El cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha” (n. 1024). A veces, nuestras vidas pueden estar ocupadas y nos vemos atrapadas en nuestras rutinas. Incluso si estamos orando, podemos quedar atrapadas en simplemente cumplir la oración del día en lugar de ver cómo Dios nos está llamando a profundizar nuestra relación con Él. La primera lectura nos llama a ser humildes en el trato de nuestro día a día así como en la manera de actuar con el prójimo. En verdad, cuando el Señor nos invita a crecer en humildad, nos llama a depender completamente de Él. Dios “los restaurará a ustedes, los afianzará, fortalecerá y hará inconmovibles” cuando vivimos una vida humilde y con esperanza en Sus promesas. Tan atrapadas como estamos en nuestra vida diaria, constantemente se nos recuerda el último mandamiento de Cristo antes de tomar Su lugar a la derecha del Padre. Nuestro deber es compartir la Buena Nueva con el mundo; no sólo aquellos con que nos encontramos, sino que debemos ir y compartir el Evangelio con todos los que nos rodean (y sí, a veces será difícil). Pero es necesario compartir este amor del Padre que nos cambió nuestras propias vidas. Este es el deber de la Iglesia, de ti y de mí. Al hacer esto, Cristo nos recuerda que trabajará con nosotras en todo lo que hagamos en Su santo nombre. En esta fiesta de San Marcos el evangelista, pedimos su intercesión para tener el mismo celo misionero en cumplir la misión de la Iglesia. Stephanie Salinas es una esposa y madre que vive en el Valle Oeste de Arizona. Originalmente de California, disfruta del tiempo con su familia apoyando a los equipos deportivos de Los Ángeles. Tiene una licenciatura en Comunicaciones y su experiencia es en el ministerio parroquial y diocesano. Su corazón está en la planificación de oportunidades de encuentro con Cristo a través de eventos Blessed is She, al mismo tiempo facilitando recursos para la comunidad hispana. Steph también ofrece un ministerio para jóvenes adultos con su esposo, Chilo llamado The Well. Encuentra más información aquí. {formbuilder:MTA1OTM4}
LECTURAS DE HOY Mientras servía como misionera en Guatemala, yo, como los discípulos en las lecturas de hoy, pregunté: "¿Qué podemos hacer para realizar las obras de Dios?" La respuesta que Jesús nos da es muy simple: "Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado". Hermanas, cuando creemos en Jesucristo, confiando en Él, contando con Él, y no soltándonos de Él, realizaremos las obras de Dios. En los días en que estamos demasiado ocupadas, demasiado emocionadas, demasiado llenas de dolor, viajando, recibiendo a invitados, enfermas o celebrando, Él aún merece ser el centro de nuestras vidas. Con qué facilidad nos alejamos de nuestro Señor y nos enamoramos de las cosas triviales… Lo más asombroso sucedió cuando, en las buenas y en las malas, mi fe en Dios creció. Me introdujo a la maravillosa verdad de que también deseaba venir a mí en la Sagrada Eucaristía. Decidámonos a fijar nuestra mirada en Jesús que Dios nos envía en la Sagrada Eucaristía. Conozcamos íntimamente sus caminos e imitemos sus acciones. Sólo así se cumplirán las obras de Dios. Casada en 1976, Lani Bogart fue recibida en plena comunión con la Iglesia Católica con su esposo diácono, el Domingo de Gaudete de 1996. Recientemente se mudó de Phoenix a Houston, donde su familia le brinda una alegría inexpresable y continúa enseñándole la importancia de conocer y amar a Jesús. Lani se deleita con las flores, la música y las risas de familiares y amigos. {formbuilder:MTA1OTM4}
LECTURAS DE HOY La divina providencia del Señor nunca falla. Mi alma estaba esperando el sacramento del matrimonio con mucho anhelo. Para mí, recibir el sacramento marcaría el fin de una temporada muy larga y el principio de un nuevo capítulo de mi vida. Es por eso que cuando finalmente llegó el momento de elegir la fecha para nuestra boda, elegimos la más cercana. Planeamos todo en tres semanas y aun así todo salió perfecto. Fue un sueño realizado. Cada cosa que necesitamos se nos concedió de manera divina. Cada detalle fue proveído de manera sobrenatural. Todo, comenzando desde mi vestido, las flores, el comedor donde tuvimos nuestra recepción, hasta la música y los fotógrafos, se me concedió por obra del Espíritu Santo. Fue increíble lo hermoso que estuvo todo el día de nuestra boda. Después de muchos días de lluvia, el sol apareció de manera esplendorosa. La música que tocaron durante los rituales de la misa fue elegida para serenarme el alma ese día tan especial. Cuando le entregamos todas nuestras necesidades al Señor, Él siempre nos bendice con su divina providencia. Ninguna necesidad es muy grande ni muy pequeña para nuestro Señor. Aunque nos enfrentemos a necesidades que nos parezcan imposibles de resolver, recuerda que para el Señor nada es imposible. El Señor que le dio de comer a cinco mil personas con cinco panes y dos pescados nos alimenta a nosotras también con lo que más necesitamos. Encomiéndate hermana a Jesús, a su divina misericordia y a su divina providencia. Brenda Pineda reside en el sur de California con sus 3 hijos y su esposo. Es una Health y Life coach certificada. Actualmente por obra del Espíritu Santo trabaja para su Iglesia Parroquial. Sus pasiones incluyen el desarrollo personal y espiritual, la salud holística, y ayudar a los demás a encontrarse con ellos mismos y con Dios. Aparte de pasar tiempo de calidad con su familia (su lenguaje de amor), su pasatiempo favorito es compartir lo que Dios está obrando en la vida con una buena amiga mientras disfrutan una tazita de té.
LECTURAS DE HOY ¿Has escuchado el dicho "cuanto más sabes, menos sabes"? Pienso en esto mientras reflexiono sobre el encuentro evangélico de hoy entre Jesús y Nicodemo. También pienso en esta frase cuando evalúo mi propio entendimiento de la fe. He sido estudiante del Señor y sus enseñanzas durante muchos años y he aprendido muchas cosas al dedicarle mi vida. Sin embargo, lo más importante que recibo es que nunca lo sabré todo y que Él sigue siendo mi maestro. El evangelio de hoy es un gran recordatorio de que podemos tener conocimiento de Dios y enseñanzas de la fe, pero Él todavía quiere mostrarnos más. Él quiere que no estemos atados a nuestro entendimiento de Él. Incluso si sentimos que no sabemos lo suficiente o comparamos nuestro conocimiento con los demás, Dios quiere que todos nuestros corazones se conviertan en el aula de sus enseñanzas de amor y quiere que seamos estudiantes de la fe de por vida para que el Espíritu pueda moverse libremente en nosotras. A medida que avanzamos por la vida y entramos en un ritmo con el Señor, podemos ser tentadas a sentirnos cómodas en nuestra relación con Él. Caemos en esta falsa idea de que el Señor es tan predecible. En cierto modo, ¡sí! Podemos predecir que Él siempre será fiel. Él siempre responderá a las oraciones. Él siempre estará presente. Esto es tener fe. Lo que sigue siendo impredecible son las formas en que Dios se mueve en nuestras vidas, las formas en que esas oraciones son contestadas y la forma en que Él se hace presente para nosotras. Hermanas, hoy hagamos una pausa y dejemos que el Espíritu nos mueva libremente, como el viento. Dejémonos sorprender por las nuevas formas en que el Señor nos revelará su amor.
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LECTURAS DE HOY AQUÍ Feliz Pascua, hermana. Una de mis amigas me envió un video de TikTok que, en una manera divertida, señalaba lo ocupados que estaríamos durante la Semana Santa con la Misa del Domingo de Ramos, el Jueves Santo, el Viernes Santo, la Vigilia Pascual y, por supuesto, la Misa del Domingo de Pascua. Después le comenté, “Y nena, tenemos que agregar ir a confesarnos y dirigir el Viacrucis!” El video fue un sonido de una entrevista de Lady Gaga, y ambas nos reímos de lo realmente ocupadas que estaríamos durante la semana y lo que parecía ser más importante: encontrar lo que nos íbamos a poner para cada evento y con qué zapatos. Para celebrar, mi parroquia tiene un hermoso coro bilingüe, tenemos a nuestros cinco sacerdotes y tres diáconos celebrando, y el altar está lleno de flores. Y como es tradición, las familias se regocijaron con una cena de Pascua meticulosamente planificada y se aseguraron de que las tradiciones se compartieran a los niños de la familia. Pero de repente…se acabó. Toda la planificación, toda la conmoción para asegurarse de que las liturgias fueran perfectas, el estrés de encontrar estacionamientos en el estacionamiento de la iglesia demasiado lleno, y planchar los outfits perfectos para publicar la foto de la familia en Pascua se terminó. Y les confieso que me quedo hasta triste, que pasó tan rápido.Sin embargo, el Señor nos recuerda que no es sólo un Domingo de Pascua, ni siquiera sólo una Semana Santa, sino que el Señor nos regala todo un tiempo litúrgico de Pascua, y aún más en cada una de las Eucaristías celebradas, seguiremos celebrando la gran victoria, la Resurrección.Cuando mi amiga me mandó el divertido video, desperdicié el momento para en vez de quejarme y decir, “´Sí, ¡qué bueno por nosotras que hacemos o cumplimos con todo!”, debería recordarnos que es nuestro privilegio acompañar al Señor y celebrar estar en el equipo ganador. En cada momento que tú y yo sentimos el frío del viento, el calor del sol que el Creador nos regaló, o la alegría de cada nueva mañana, recordemos la resurrección y que “somos el pueblo de Pascua y aleluya es nuestra canción”, tal como dijo San Juan Pablo II.Jocelyn Tejeda ama el Sagrado Corazón de Jesús y a Nuestra Señora de Guadalupe. Jocelyn es nativa de San Diego, con raíces familiares en Oaxaca, México. Estudió Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad de California, Irvine. Ella trabaja en el Ministerio Juvenil en su parroquia natal, respaldada por Los Eudistas - Congregación de Jesús y María. Le encanta ser hija, hermana, madrina, y tía. Su pasatiempo favorito es viajar, ya sea por aventuras, misión o especialmente para asistir a los eventos de lucha libre, WWE.
LECTURAS DE HOY Jesús Eucaristía. Qué concepto tan bonito. Siempre pensé que así era, pero qué difícil ha sido aceptarlo como más de tan solo un concepto – como verdad – sin duda ninguna. Siempre he sido así – con preguntas para todo – con dudas. Como por ejemplo: ¿Cómo puede ser tan fácil tener a Jesús entre nosotros… cada día en la misa, podemos ir a ver a Jesús, a hablarle, a tocarle? Pero muchas veces, tenemos a Jesús enfrente de nosotros y no lo vemos. Sea en misa, o en nuestro día a día. Tenemos a Jesús obrando enfrente de nosotros, o hasta en nuestras vidas, y no nos damos cuenta. ¿Por qué, cuando hay tantas cosas bonitas en nuestras vidas, no damos la gloria a Jesús? Pero cuando pasan cosas malas, le preguntamos, ¿Por qué? Los discípulos tampoco reconocieron a Jesús de inmediato. No lo reconocieron hasta que les hizo un milagro. ¿Cuántas veces esperamos una gran obra de Jesús? Tal vez decimos, “Dios, dame una señal, y creeré en Ti. Haz esto y sabré que estás aquí conmigo.” Hermana, Jesús resucitó de entre los muertos. ¡Está vivo! Está aquí en el mundo, en tu vida, en la Eucaristía, obrando siempre. En esta temporada de Pascua, debemos reflexionar en eso. No hay que esperar una señal, una obra, un gran espectáculo de Jesús. Pues ya lo ha hecho. Murió en la cruz y resucitó al tercer día para ti, hermana. Para mí. Y sabiendo eso, sabemos también que Jesús puede seguir obrando en nuestras vidas, puede seguir escuchando nuestras plegarias, nuestros dolores. Puede estar ahí con nosotras siempre. No hay mejor que eso. Jacqueline Sevier es de Tyrone, GA. Está esperando, con mucha emoción, su boda en unos meses. Aunque creció en escuelas Católicas , no fue hasta finales de su tiempo en universidad que tuvo una conversión de corazón, y empezó a redirigir su vida hacia Dios. Es cantante y canta en el coro de su parroquia, donde conoció a su futuro esposo. Ha aprendido mucho de la comunidad hispana de su parroquia, que apenas empezó a conocer cuando conoció a su novio. En su tiempo libre, le gusta sentarse en un café tomándose un cafecito, cocinar con su novio, comer tacos, y cantar (siempre).
LECTURAS DE HOY En la primera lectura se relata cómo, después de la sanación milagrosa del paralítico, él no se les despegaba a los apóstoles y la multitud lo miraba. Cuando personas conocidas tienen encuentros íntimos con el Señor, deberíamos alegrarnos y compartir en nuestras bendiciones pero la realidad no siempre es así. A veces, como la multitud, surgen dudas. Puede que empecemos a compararnos o recordar oraciones similares en las cuales sentimos que el Señor nos ha ignorado. Podemos culparnos por no haber orado lo suficiente o pedido intercesión del santo “correcto”. Pedro nos pregunta, ¿Por qué les causa admiración esto y por qué nos miran de ese modo, como si por nuestro poder o nuestra virtud hubiéramos hecho andar a este hombre? (Hechos 3:12). La incredulidad y miradas de la multitud, igual que las de nosotras, destaca que aún no sabemos quién es Él, ni quienes somos para Él. Él es un buen padre y nosotras sus hijas amadas. Es difícil aceptar que el Dios del universo nos ama cuando nos sentimos incompletas o indignadas por peticiones sin respuestas. Aun así, cuando no entendemos y pensamos que tenemos que ingeniar maneras nuevas para recibir su amor, Él nos ve con su mirada cariñosa y nos responde ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona, tóquenme y convénzase… (Lucas 24: 38-39). La invitación para no despegarnos y aceptarlo está ahí. No sólo tenemos que hacer más cosas virtuosas para ganar su amor, simplemente tenemos que recibirlo a Él. Su presencia, gracia y voluntad son regalos. Y unidas a Él, pedimos la gracia y fortaleza para vivir plenamente los dones que recibimos con gratitud y amor. Sus brazos están listos para acogernos y pide que nuestros corazones estén dispuestos para creerlo completamente convencidas y sin reservas. (Lucas 24, 48). Joanna nació en Venezuela y se crió en Miami donde aprendió a hablar “fluent Spanglish”. Le encanta la belleza y es dueña de una tienda de prendas católicas llamada Jésed & Company (https://www.jesedandco.com). Conoció a sus dos mejores amigas, Santa Teresita de Jesús y Santa Faustina, durante una misión en Haití y desde ese entonces su vida cambió. Próximamente, va a servir como misionera con NET Ireland. Para apoyarla en misión haz click aquí (https://www.netministries.ie/missionaries/joanna-valencia).
LECTURAS DE HOY Cuando vamos caminando por el sendero de la dificultad, es común que no podamos percibir la realidad completa. La pena, el dolor, la confusión y la desilusión son a veces tan grandes, que nos nublan la vista. Nos resulta casi imposible ver más allá de lo que estamos padeciendo. Es difícil percibir la presencia de Dios con nosotros cuando estamos en pleno sufrimiento. Los discípulos que caminaban hacia Emaús estaban tan acongojados por lo ocurrido que no pudieron percatarse de que Jesús recorría con ellos aquel mismo camino. Pero Él, que conocía bien lo que sufrían sus corazones, estuvo con ellos hasta que, poco a poco, se dieron cuenta de Su presencia. Dicen que la vida sólo se comprende plenamente en retrospectiva. Y es que casi nunca podemos apreciar la realidad completa en el momento en que la vivimos. El Evangelio de hoy me recordó que aunque en situaciones de sufrimiento no podamos percatarnos inmediatamente de la compañía de Jesús, Él, de hecho, va caminando a nuestro lado; acompañándonos, sosteniéndonos y encendiendo poco a poco nuestros corazones hasta que nos demos cuenta de Su presencia. Hermanas, Nuestro Señor Jesús no es nunca ajeno a nuestras penas. Las conoce a detalle, las sufre con nosotras. El nuestro, es un Dios personal y cercano que camina a nuestro lado. En la vida es inevitable el sufrimiento, pero el saber que no lo experimentamos solas, a pesar de la apariencia del momento, es sin duda un consuelo divino. Alegrémonos como aquellos discípulos al saber que es Cristo quien camina con nosotras. Teresa Salmerón nació en la Ciudad de México, donde creció en una familia católica practicante y donde formó la suya propia. Ha tenido la oportunidad de vivir en varios países como Chile, Venezuela, México y Estados Unidos. Actualmente reside en Ohio, donde ha vivido desde hace 11 años y donde trabaja como traductora y maestra de español. Teresa tiene 3 hijos adultos a los que ama profundamente. Dos de ellos acaban de recibir el Sacramento del Matrimonio. Para Teresa es muy importante crecer en su relación con Dios: ha sido catequista y actualmente facilita el estudio Bíblico de un grupo de mujeres de su parroquia. A Teresa le gusta mucho bailar, leer, cocinar y convivir con su familia y amigos; y se siente profundamente agradecida por el infinito amor de Dios.
LECTURAS DE HOY En 2018, mi esposo y yo hicimos una peregrinación a Tierra Santa y tuvimos el privilegio de asistir a la Santa Misa dentro de la tumba del Señor en la Iglesia del Santo Sepulcro. Dentro de este pequeño espacio, sólo el sacerdote y otra persona caben dentro de la cámara interior donde se celebra la Misa, sobre la roca de la cueva original. Tuvimos que entrar uno por uno para reverenciar este espacio interior durante la Misa. Entré justo cuando el sacerdote comenzó a leer el Evangelio de hoy. Este fue uno de los momentos más surrealistas de mi vida. Sentía que no podía formular pensamientos. El momento era más grande de lo que mi mente podía manejar. Después de la Misa, cuando salimos de la Iglesia, me llené de tanta alegría y la necesidad de decirle a todo el mundo que con mis propios ojos he visto que la tumba está vacía. ¡Ha resucitado verdaderamente! Más tarde ese día, estaba reflexionando y hablando con el Señor sobre esta experiencia y me quedó muy claro: ¿No es esto lo que he estado haciendo durante todos estos años? En cada Misa, con cada “Amén” que digo, cada vez que comparto con los jóvenes en el círculo de oración, cada vez que me dirijo a Él en oración en mi habitación, cuando vivo cuidadosamente mis votos matrimoniales por amor a Jesús y a mi esposo, en estos momentos de mi vida diaria que estoy, con Santa María Magdalena, todos los apóstoles y todos los fieles que me precedieron y viven ahora, no estoy profesando que Jesucristo ha resucitado? Me conmovió hasta las lágrimas. La Pascua es un tiempo tan hermoso para volver al centro de todo lo que profesamos: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 16) y este misterio de la Resurrección es la llave que abre esta salvación. La alegría y la esperanza de esta realidad es lo que llevó a Santa María Magdalena a correr hacia los apóstoles esa mañana; llevó a casi todos los apóstoles al martirio, ha llevado a innumerables fieles a lo largo de los siglos a ser perseguidos, burlados, y tratados como parias. La Resurrección nos recuerda que no fuimos creadas para este mundo, fuimos hechas para la comunión eterna con Dios en el cielo y queremos traer a tantas personas como sea posible con nosotras. Padre, inunda mi corazón con la alegría indescriptible de la Resurrección en este tiempo pascual. Permíteme no tener miedo de difundir esta buena noticia a todos los que me encuentre. Como dice Santa Edith Stein: “Si alguien viene a mí, quiero llevarlo a [Tí]”, querido Jesús.” Christy Vaissade creció en Brooklyn, Nueva York, hija de padres inmigrantes de la República Dominicana. Ha sido el deseo personal de Christy traer a otros a conocer la misericordia y el amor de Dios que ha cambiado y está cambiando su vida desde la joven edad de trece años. Christy es maestra de teología de secundaria, catequista, y cantora en su parroquia local. Ella y su esposo, Michael, viven en Nueva Jersey con su cachorro Pembroke Welsh Corgi, Daisy. Le encanta cocinar, ir al gimnasio, y pasar tiempo con sus sobrinos y ahijados.
LEE LAS LECTURAS DE HOY AQUÍ ¡Feliz Pascua, hermana! ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza! (Secuencia pascual) Comienza un tiempo de gran alegría en la Iglesia. Jesús ha vencido la muerte, nuestra muerte, y está vivo, para que vivamos, plenamente, libres, con Él… ¡Que esta buena noticia te vuelva radiante de alegría, hermana! En el Evangelio de hoy, vemos cómo María Magdalena y las mujeres tuvieron un encuentro con Cristo resucitado y “después de escuchar las palabras del ángel, se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos.” (Mt 28, 8) Siempre he mirado a María Magdalena como ejemplo de vivir intencionalmente como discípulo de Jesús, tanto en los momentos de sufrimiento como en los de alegría y resurrección. Y siempre he admirado su gran amor, fidelidad, y valentía. Una mujer que en su pecado y debilidad fue rescatada y transformada por el profundo amor de Jesús, y llamada a ser la primera apóstol. Pido a Dios la gracia de ser más como ella. Porque la verdad es que Jesús nos invita a nosotras también:”No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allí me verán”. (Mt 28, 10) Como cristianas, estamos llamadas a dejarnos transformar por el Espíritu Santo, el mismo Espíritu que resucitó a Cristo, y a compartir la alegría de esta libertad de los hijos de Dios en un mundo dormido, un mundo con tanta sed de plenitud y de amor verdadero que sólo Cristo puede dar… ¡Hoy, hermana, te invito a la alegría! A dar gracias por tanto bien. Y a compartir gratis lo que has recibido gratis. A veces con temor, ¡ojalá siempre con gran alegría! Padre, gracias por el regalo inmerecido de tu muerte y resurrección. Gracias por amarme tanto. Te pido que me aumentes la fe, el amor, y la esperanza durante este tiempo de Pascua. Dame la gracia de vivir de tal manera que la alegría y entrega de mi vida hace que mi prójimo te conozca a Ti. Tú en mí y yo en Ti. Que, en medio de tanto sufrimiento, tu iglesia sea una luz brillante de resurrección en este mundo. Ashleigh Ladner es hermana, amiga, madrina, tía, y profesora de secundaria, y sobre todo, hija amada de Dios. Después de unos años viviendo en España, ha vuelto a sus raíces en New Orleans, Louisiana. Le encanta viajar y conocer lugares nuevos, leer, un buen espresso, y los girasoles, y sus modelos a seguir en la vida incluyen santa María Magdalena, san Ignacio de Loyola, san Juan Evangelista, y santa Teresa de Jesús.
Al leer las escrituras del día de hoy, recuerdo una plática que tuve con un padre hace dos años durante la cuaresma. Esa cuaresma fue una de las más desafiantes que he vivido. Fue muy desafiante porque no sabía el grado de importancia que ocupaban las cosas que sacrifiqué ese año hasta que hice el propósito de dejar de hacerlas. Estas cosas eran mecanismos de afrontamiento que me estaban haciendo más mal que bien. El padre Frankie me dijo, “Dios te está llevando a morir a ti misma. No puede haber un domingo de pascua sin un viernes santo.” Hay cosas que tenemos que vivir y Dios tiene un propósito para ellas. A veces nos cuesta trabajo mantener la paz cuando parece que todo se está derrumbando. Por lo menos, a mí me cuesta mucho. A veces me siento como las olas del mar que están a merced del viento porque vacilo mucho con mis emociones. Jesús en la cruz, al saber que su sufrimiento tenía un propósito, aceptó todo dolor. Él pudo ver más allá de su dolor porque confiaba en el Padre. Esta cuaresma también ha sido un poco desafiante para mí porque otra vez el Señor me está llevando a morir a mí misma, específicamente, morir a mis miedos. Quizás esta cuaresma también sea desafiante para ti, llena de dolor y quizás agotamiento. Sin embargo, recordemos a Jesús, quien sabía que su dolor traería paz. Hermana, te invito a que pidas la gracia de ver más allá de tu dolor, confiando que el Padre tiene todo el control. Nuestros ángeles guardianes, rueguen por nosotros. Dulce Aguirre creció como católica “por cultura” y se encontró, dulcemente, por primera vez cara a cara con el Señor durante un ensayo en el coro de su parroquia a la edad de 14 años. Ha sido la única católica practicante en su familia desde ese tiempo (hasta hace poco). Su modo de oración favorito es cantar y tocar la guitarra. Le encanta caminar en los parques y ver la belleza de la naturaleza, especialmente sentir el aire bajo la sombra de los árboles. Sus santos favoritos son Padre Pio, Santa Faustina, San Rafael Arcangel, Santa Hildegarda de Bingen y San Ignacio de Loyola.
“Sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo… los amó hasta el extremo.” (Jn 13, 1) Crecí en una sociedad que me enseñaba a centrarme en mí misma. Mi juventud fue la supervivencia del más apto en todos los sentidos, quién sacó la calificación más alta en la clase, quién se portó mejor, quién es el mejor atleta, quién es la más bonita de todas, quién baila mejor, quién tiene más chicos enamorados de ella. Bueno, mi vida era una competencia constante, en la que al final solo me sentía como una perdedora. Yo definitivamente no era la mejor en todo. Pero entonces, me esforzaba más por ser más perfecta, solo para sentirme vacía, cansada e insuficiente. Un día, me di cuenta de que en realidad estaba en una competencia imposible, y simplemente decidí dejar de competir. Entonces dejé de arreglarme para no tener que ser la más bonita, dejé de estudiar para no tener que ser la más inteligente, y me resigné a ser mediocre. Era más fácil no tratar y fallar que esforzarme y no lograrlo. En este Evangelio, Jesús nos presenta una percepción del mundo completamente radical, en la cual volvernos servidores de los demás. En la superficie parece que Jesús nos llama a actuar en oposición a nuestra naturaleza. ¿Por qué será que Jesús nos llama a volvernos servidores? Esta fue la pregunta que me hice por mucho tiempo. En ese entonces, aún no había comprendido la profundidad del servicio. Pero meditando en este pasaje, un día las palabras que me hablaron fueron que Jesús, “los amó hasta el extremo”. Ahí comencé a reflexionar en el sentido del amor verdadero y de qué manera estaba conectado con el servicio. Esto me llevó a los escritos del Santo Papa Juan Pablo II sobre la teología del cuerpo, donde descubrí que el amor significa entregarse completamente a los otros. En la encíclica Mulieris Dignitatem, el papa explica que como seres humanos debemos realizarnos como personas, encontrar el propósito de nuestra vida, y en esto llegar a la felicidad plena. Pero él nos explica que esto “no puede llevarse a cabo si no es «en la entrega sincera de sí mismo a los demás»”. Por eso, Jesús, antes de morir “los amó hasta el extremo” volviéndose su servidor. Él quería enseñarnos que jamás viviremos una vida plena si no aprendemos a amar verdaderamente; es decir, servir y entregar nuestra vida por los otros. Él vino para mostrarnos el sentido del verdadero amor, y dar su vida para que nosotros podamos vivirlo. Pero entonces, muchas veces descubro lo difícil que es para mí servir a los otros. Mi carácter es naturalmente egoísta y siempre quiero beneficiarme a mí misma. Pero ésta es la alegría del triduo pascual. Mañana morirá Jesús, y yo puedo pedirle que mueran esas partes de mi que les cuesta servir. Cuando estas partes mueran con Jesús, el domingo resucitaré con Él, y será más posible para mí volverme servidora de los otros. Hermana, ¿en qué áreas de tu vida te cuesta servir? ¿De qué formas todavía no estás lista para dejar tu comodidad para ayudar al otro? Ofrécele estas cosas a nuestro Señor, pídele que muera mañana con Él. De esta forma podremos resucitar un paso más cerca a la plenitud de nuestra humanidad: poder amar hasta el extremo. Natalia DuTeau fue una joven rebelde a quien Jesús conquistó y le cambió la vida. Ahora es una maestra licenciada convertida en mamá “homeschooler” (escuela en casa). Junto a su esposo Americano, intentan criar a sus 4 hijos bilingües y biculturales transmitiendoles la cultura latina viviendo en el norte de GA. Puedes encontrarla hablando en español mientras hace caminatas por el bosque con sus niños, tomando café (después de todo es colombiana), leyéndole a sus pequeños, bailando, o cantando y tocando guitarra.
Lee las lecturas de hoy aquí En este evangelio muchas veces me acuerdo de San Pedro, y de que a todos nos resulta muy fácil decirle que sí a Jesús cuando todo nos va bien. Resulta sencillo dar gloria a Dios cuando no tenemos problemas o dificultades. Pero antes de que cantara el gallo, cuando Pedro estaba lleno de incertidumbre, inseguridad y miedo con lo que iba a pasar, niega a Jesús. Creo que en este tiempo es muy importante recordar la esperanza. Jesús no nos pide no caer nunca, nos pide levantarnos, seguir luchando, sin caer en la desesperanza. Conforme ha ido avanzando la Cuaresma, ha habido momentos de desierto. Esos momentos donde no veía el horizonte, estaba cansada. Es precisamente en esos momentos donde tenemos que vivir con alegría la espera, vivir en Su promesa. Confiar no sólo en que Dios nos va a ser fiel en el futuro o cuando el desierto pase, sino confiar en que ya nos es fiel en estos momentos. Creer a veces no implica entender, creer es confiar con la mirada siempre puesta en Dios. Por eso la clave no es amar a Dios por lo que Él nos da, sino amarlo por Él mismo: Dejar que Dios sea Dios. Aunque a veces no entendemos, Él sigue siendo Rey. Aunque no todo nos vaya bien, Él sigue siendo bueno. Aunque estemos cansadas, le seguiremos alabando. Aunque caigamos, Él nos sigue queriendo y sosteniendo. Te invito a que especialmente en este día (y en esta Semana Santa), en vez de cargar con tus pequeñas o grandes cruces, las abraces. Porque los que tenemos que morir en esta Pascua somos nosotros, tenemos que dejar el hombre viejo atrás para resucitar con Cristo. Entonces, te pregunto: ¿En qué tienes que morir esta Pascua para después resucitar? Elisa Gómez es una joven española que ha sido transformada por el amor. Es la mayor de 5 hermanos y está estudiando Derecho y Relaciones Internacionales. Tiene una gran pasión de ayudar a los demás y dedica gran parte de su tiempo al voluntariado. Le fascina la belleza cada atardecer y la música. Al igual que “el amor le explicó todo”, quiere llevar ese amor a todos los que le rodean. {formbuilder:MTA1OTM4}
Las últimas semanas cuando estoy en oración oigo la voz de Dios preguntándome, “¿Crees?” Es una pregunta que viene de esta temporada en la cual me encuentro en un momento de oscuridad. En la cual el Señor me invita a contemplar mi vocación con la pregunta, “y si no hay una familia al final de esta espera, o si no se cumple mi deseo de querer casarme. ¿Creeré en sus promesas?” En este momento mi respuesta sólo la puedo encontrar en su palabra. Yo sé que el Señor es mi luz y mi salvación. No es una verdad que pueda negar. Él es el que me llama y me toma de la mano cuando el dolor de contemplar que no tendré una familia propia puede ser una posibilidad. Él es el que, cuando mis pensamientos me asaltan como malvados para devorarme con su palabra, me recuerda que no tengo nada que temer. Sólo tengo que sentarme a sus pies y estar con Él. No tengo a ningún otro lado a donde ir mas que al Señor: mi luz y mi salvación. Y por hoy eso es suficiente. Hermana, te invito que si estás en una temporada de dolor o de oscuridad no te alejes de su luz. Encuéntralo en su palabra y ten confianza en el Señor. Claudia Rodriguez vive en Tempe Arizona trabajando como maestra de sexto grado. En su tiempo libre la pueden encontrar en casa cocinando, escuchando libros de audio, o bailando en la cocina. También le encanta juntarse con sus amistades, jugar juegos, escribir poesía, y escuchar música a todo volumen. Cuando llueve saca una cobija y se sienta con un poco de té y sus pensamientos. Dios es su fortaleza y sostén y la pueden encontrar en el santísimo en tiempo de gozo o de sufrimiento.
Por años sentí que mis plegarias no fueron suficientes para que el Señor me las respondiera. Quizás no necesitaba tanto de verdad. Crecí sin faltar nada de lo que necesitaba, sin faltar nada de lo que quería. Tal vez el Señor, sabiendo eso, pensó que ya tenía todo…que no necesitaba darme nada más. Eso pensé. Pero el Señor, guerrero poderoso, estaba a mi lado, siempre. No fue hasta años después que empecé a darme cuenta de todas las bendiciones, todo el amor, toda la paz, toda la ayuda que me había dado el Señor en mis momentos más difíciles. Y que durante todos esos años me estaba sanando… sanando mi corazón, poquito a poco. El Señor de los ejércitos pone a prueba a los justos, pero siempre está ahí a su lado, dándoles fuerzas para seguir. Si dejamos que el Señor entre en nuestras vidas y en nuestros corazones, Él puede ser nuestra roca y fortaleza, así como dice en el salmo de hoy. Nuestro Dios es poderoso, caballeroso, y quiere luchar por nosotras. Muchas veces no vemos el trabajo de Dios en nuestras vidas en el momento que lo hace. Pero con tiempo, reflexión, y oración, Dios empieza a revelar esas cosas. Encomendar nuestros días, nuestros sufrimientos, nuestras vidas a Dios es tan liberador. Aún sin tener mucha experiencia en esto, he experimentado abundante paz al encomendar hasta pequeños momentos a Dios. Y el amor y paz de Dios es tan fuerte que me da toda la sabiduría para creer que nuestro Dios siempre está por mí, apoyándome, sosteniéndome. En los días que quedan de cuaresma, reflexiona en los momentos que Dios se ha presentado en tu vida. Y si aún no sabes, recuerda los sufrimientos que has superado. Pídele a Dios que revele cómo se presentó en esos momentos tan difíciles para que los vencieras. El Señor siempre estuvo, está, y estará a nuestro lado. Jacqueline Sevier es de Tyrone, GA. Está esperando, con mucha emoción, su boda el año que viene. Aunque creció en escuelas católicas, no fue hasta finales de su tiempo en universidad que tuvo una conversión de corazón, y empezó a redirigir su vida hacia Dios. Es cantante y canta en el coro de su parroquia, donde conoció a su futuro esposo. Ha aprendido mucho de la comunidad hispana de su parroquia, que apenas empezó a conocer cuando conoció a su novio. En su tiempo libre, le gusta sentarse en un café tomando un cafecito, cocinar con su novio, comer tacos, y cantar (siempre).
Hace un tiempo atrás un gran amigo espiritual me dijo que cuando aprendiera más sobre la teología e historia de nuestra fe, tendría que asegurarme que las enseñanzas completaran el trayecto de mi cabeza a mi corazón. Cuando escucho las historias del Antiguo Testamento y de cómo Dios fue fiel, me lleno de emoción. Veo cómo, a pesar del tiempo, Dios cumplió todas sus promesas y palabras. Como dice el salmo responsorial (104), “El Señor nunca olvida sus promesas.” A pesar de tener estos ejemplos en la historia de nuestra fe, me cuesta creer en mi corazón que el Señor tiene esa misma fidelidad conmigo. Caigo en la tentación de creer que las promesas del pueblo judio no tienen mucho que ver conmigo y que hoy en día ese tipo de promesas no existe. Eso no es verdad. Somos parte de la misma familia, esas promesas fueron entregadas de generación a generación. Las profecías y promesas no son palabras en un libro de historia distante sino promesas que Jesús sigue cumpliendo hoy. Nosotras nos cerramos al amor íntimo de Dios cuando pensamos que las promesas eran para un pueblo en otra época y no para nosotras. Quizás es más fácil creer en las profecías y promesas de otros en una historia distante y no las tuyas. En esos momentos, hermanas, vuelvan al Señor y a su poder (Salmo 104). Sé vulnerable y deja que la verdad llegue de tu mente y a tu corazón. Jesús, quien cumplió todas las profecías y promesas del Antiguo Testamento, es el mismo Jesús que quiere seguir cumpliendo las promesas contigo. Joanna nació en Venezuela y fue criada en Miami donde aprendió a hablar “Spanglish”. Le encanta la playa, viajar y la repostería saludable. Conoció a sus dos mejores amigas, Santa Teresita de Jesús y Santa Faustina, durante una misión en Haití y desde ese entonces su vida cambió.
Hace un tiempo atrás un gran amigo espiritual me dijo que cuando aprendiera más sobre la teología e historia de nuestra fe, tendría que asegurarme que las enseñanzas completaran el trayecto de mi cabeza a mi corazón. Cuando escucho las historias del Antiguo Testamento y de cómo Dios fue fiel, me lleno de emoción. Veo cómo, a pesar del tiempo, Dios cumplió todas sus promesas y palabras. Como dice el salmo responsorial (104), “El Señor nunca olvida sus promesas.” A pesar de tener estos ejemplos en la historia de nuestra fe, me cuesta creer en mi corazón que el Señor tiene esa misma fidelidad conmigo. Caigo en la tentación de creer que las promesas del pueblo judio no tienen mucho que ver conmigo y que hoy en día ese tipo de promesas no existe. Eso no es verdad. Somos parte de la misma familia, esas promesas fueron entregadas de generación a generación. Las profecías y promesas no son palabras en un libro de historia distante sino promesas que Jesús sigue cumpliendo hoy. Nosotras nos cerramos al amor íntimo de Dios cuando pensamos que las promesas eran para un pueblo en otra época y no para nosotras. Quizás es más fácil creer en las profecías y promesas de otros en una historia distante y no las tuyas. En esos momentos, hermanas, vuelvan al Señor y a su poder (Salmo 104). Sé vulnerable y deja que la verdad llegue de tu mente y a tu corazón. Jesús, quien cumplió todas las profecías y promesas del Antiguo Testamento, es el mismo Jesús que quiere seguir cumpliendo las promesas contigo. Joanna nació en Venezuela y fue criada en Miami donde aprendió a hablar “Spanglish”. Le encanta la playa, viajar y la repostería saludable. Conoció a sus dos mejores amigas, Santa Teresita de Jesús y Santa Faustina, durante una misión en Haití y desde ese entonces su vida cambió.
